
A veces me siento Así, y a veces me siento Asá…
Pero el espacio que existe entre uno y otro es atemporal...
Una sola palabra, logra que mi espalda comience a sentir la pesadez de la noche llena de lágrimas que caerán del cielo, o quizás un solo gesto, hace que mis ojos se alumbren de esmeraldas viendo los colores con una intensidad jamás soñada…
A veces me siento Así…. Chiquita, insignificante, transparente, repleta de sensaciones extrañas que me hacen sentir etérea, invisible. Cuando me siento Así, nada puede distraerme, ni el mayor ruido insoportable del caño de escape que produce una humarada de gases contaminantes que están ingresando a mi cuerpo, ese cuerpo que allí es etéreo, insignificante. Estoy como allá, en un lugar atemporal, tranquila, en paz. Pero a veces cuando estoy Así, mis sentidos me juegan una mala pasada y hacen que regrese acá, y ahí se arma el batallón. Estoy encerrada entre ruidos, olores, sensaciones que me ahogan, las respiraciones cortas me marean, las infinitas imágenes que suceden en mi cerebro me aturden, y los colores pierden su genialidad. Entonces necesito un lugar verde, de tierra, para volver poco a poco a estar Así, pero como al principio. Pero si ese lugar no está a mi alcance, un espacio familiar basta para encontrarme otra vez Así, como cuando empecé a sentirme Así.
Pero hay veces que me siento Asá, un sol revive en mi plexo solar, lo que ocurre a mi alrededor cobra sentido, los colores son mas brillantes, la velocidad no me asusta sino que es parte del juego, la música cuanto mas fuerte e intensa mejor, y el ritmo se apodera de mis piernas que siguen los latidos de mi centro, exaltados por la felicidad de sentirme Asá. Cuando me siento Asá, me comunico con mayor facilidad, las palabras brotan como si hubiera plantado mil semillas de inspiración y estuvieran renaciendo. Mis virtudes salen a la luz y son mostradas con total franqueza y transparencia, eso es lo que soy cuando me siento Asá. Pero a veces, cuando estoy Asá, siento que estoy molestando, o que abusando de la euforia producida por dicha exaltación de la vida, produzca cierto fastidio o pesadez en personas que poseen otra energía, o quizás que están vibrando en otra frecuencia justo en el momento en que me siento Asá.
Por eso, si a veces me ves así, ya sabés porqué… y si de pronto, luego de una palabra o de un gesto ves que cambio de actitud, es porque a veces, sin saber en cuanto tiempo puede suceder, comienzo a sentirme Asá… no te preocupes, estoy viviendo…
Paula Ferrari (cruzando el límite entre Así y Asá...)



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